martes, 21 de septiembre de 2010

Del Poder SOBRE al poder...P A R A


Orientación y Desarrollo Ejecutivo
Dr. Alejandro Solis V.
En el mundo, el Talento se posicionó en los años 90´s del siglo pasado, como la respuesta inteligente que las organizaciones dieron a complicados procesos de globalización, incluyendo crecientes y agresivos niveles de competencia. Durante los primeros 10 años, el re-surgimiento del Talento en los ámbitos laborales, encontró la más amplia recepción y disposición para trabajarlo y convertirlo en la ventaja distintiva por excelencia sin embargo, al paso del tiempo, la hipótesis de que el Talento sería suficiente para generar cambios y ventajas sustantivas que marcaran la diferencia, encontró que incluso los mejores Talentos, requerían de estímulos que indujeran a sus poseedores a definir-comprometerse con resultados sobresalientes y persistir hasta que la idea original se hubiera convertido en logros de alto impacto.

Numerosos ensayos con diferentes tipos de motivadores (distinciones, cuadros de honor, estímulos económicos, entrenamientos especializados, membresías, rotación de puestos, promociones, etc.), tuvieron efectos tan inmediatos como efímeros y, después de algunos reconocimientos y la celebración de propuestas imaginativas y promisorias, la dinámica del Talento moderaba su marcha y, al cabo de pocas semanas, se reencontraba con la rutina, las “zonas de confort” y lo conocido.

La razón de este parcial desencanto del Talento en profesionales brillantes, se encontró al reconocer que ubicar y potenciar el Talento, no era suficiente para que sus poseedores pudieran alterar hábitos y  estilos de mando de niveles superiores, rancias prácticas administrativas y culturas laborales resistentes a toda iniciativa que implicará alterar prácticas consagradas y con ello, la pesada losa de lo conocido.

Después de numerosos ensayos y análisis, se llegó a la conclusión de que el Poder era el único motor capaz de movilizar al Talento y mantenerlo en marcha hasta concretar ideas e iniciativas transformadoras. Desde luego el Poder es un término que sigue poniendo en alerta a conservadores y defensores de las “buenas conciencias” sin embargo, su estudio y el perfeccionamiento de su uso en ambientes organizacionales - públicos y privados - hoy legitiman al Poder como una habilidad tan valiosa y constructiva como el Talento mismo.

Seguramente las imágenes del Poder más difundidas, acompañadas de conductas que destacan el engaño, el abuso, la manipulación, el sometimiento y otras igualmente reprobables, han ubicado a esta habilidad como propia de mercenarios, oportunistas, ventajosos y resentidos. Sin embargo en todos los tiempos, el manejo Constructivo del Poder ha sido el medio por el que ideas, iniciativas y propuestas visionarias - Talento - han logrado el apoyo y respaldo de quienes, con los medios y autoridad necesaria, respaldaron cambios y propuestas que se tradujeron en resultados sobresalientes.

Bajo este enfoque, la fórmula Talento y Poder, redirecciona el PODER SOBRE al PODER PARA; de forma que el Talento se fortalezca con los mejores recursos del Poder (Uso asertivo de la razón, negociación, celebración de alianzas, disposición y manejo de información clave, acceso a recursos escasos, etc.) lo cual, le aporta el combustible para llevar adelante y concretar ideas e iniciativas que, de otra forma y como en numerosas ocasiones sucede, no rebasan el nivel de  sugerencia o propuesta.   

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